No Dejes de Ser Niño en Tu Corazón

Imagen artículo 24Entre la etapa de nuestra infancia hasta nuestra situación actual hemos perdido sin darnos cuenta algunos aspectos muy importantes.

  • ¿Te acuerdas cuando eras niño?.
  • ¿Qué recuerdos se te vienen a tu mente?.

Éramos tiernos, soñadores, sinceros, divertidos, inocentes, imaginativos, creativos, curiosos, ilusionados, alegres con motivos o sin motivos, agradecidos, cariñosos, entusiasmados con todo lo que hacíamos en el día a día, emotivos, etc.

No pensábamos ni en el pasado ni en el futuro, sólo en disfrutar de todo lo que estábamos haciendo en el momento presente. Pensábamos que todo era posible. Simplemente nos manteníamos inmersos en el ahora.

Creíamos en la magia, en los duendes, en los reyes magos, en Papa Noel o Santa Claus, en las hadas, en los héroes, en los sueños, etc.

Sin agobios ni preocupaciones, sin rencor, sin resentimientos, sin prejuicios, perdonábamos y olvidábamos pronto, ¿verdad?.

Sólo queríamos jugar y jugar, corriendo y saltando con una energía increíble que pareciese que nunca tenía fin. No queríamos descansar sólo queríamos disfrutar del juego y seguir jugando más y más. Estábamos deseando ver un nuevo día para empezar a jugar de nuevo, ¿te acuerdas?. Esa era nuestra responsabilidad más grande “jugar” y simplemente seguir jugando.

En dependencia de un conjunto de factores tanto ambientales como familiares, económicos y culturales, hemos ido creciendo día a día y haciéndonos adultos con unos pensamientos concretos, con un conjunto de experiencias vividas positivas y negativas, con unas creencias positivas y negativas, unos valores y unos principios.

De todo ese conjunto de factores que en mayor o menor medida nos han influenciado y que aún continua incluso sin darnos cuenta de ello, cada uno de nosotros le hemos dado un significado concreto a cada situación vivida según nuestra propia interpretación de dicha situación. Y desde esa interpretación particular de cada experiencia vivida vemos y comprendemos el mundo, las relaciones y todo lo que nos rodea.

Hemos ido aprendiendo y desarrollando una serie de hábitos y otras cualidades que consideramos que son necesarias para movernos hacia adelante volviéndonos casi en otra persona que no coincide cuando éramos niños además de estar completamente convencidos de que debe ser así cómo debemos de actuar porque si no lo hacemos así vamos a parecer muy inocentes.

Y precisamente por eso hemos activado unos mecanismos de defensa que son completamente comprensibles y nos hemos puesto sin darnos cuenta una máscara para protegernos en cierta medida, intentando evitar en la mayoría de las veces  experimentar de nuevo heridas emocionales de nuestro pasado y que se han transformado en ciertos temores que hemos ido construyendo sin querer en nuestras vidas.

Sin embargo por otro lado también hay cosas muy buenas en nuestro crecimiento y desarrollo como adultos que combinándolos con nuestra verdadera esencia de ser cuando éramos niños podemos crear un menú de la vida excelente y delicioso. ¿No crees?…

La clave está en que necesitamos recuperar de nuevo en nuestro presente independientemente de nuestras circunstancias actuales como adultos, a nuestro niño interior porque sin querer hemos dejado atrás lo que considerábamos siendo niños lo que era esencial para nuestras vidas.

Necesitamos volver a sentir y experimentar todas aquellas emociones que nos hacía sentirnos tan bien y disfrutar de todo lo bueno de la vida sin esperar nada a cambio redescubriendo de nuevo ahora a ser niño otra vez.

Entonces vamos ahora juntos a rescatar lo esencial y lo perdido en nuestro mundo de adultos para aplicarlo hoy a nuestras vidas y a nuestros negocios, trabajos o proyectos.

¿Por qué no probar?

Por probar no pasa nada y estoy segura qué ganarás mucho y más, ya me contarás!. Lo sé porque yo personalmente hace un tiempo atrás me reconecté con ser niña otra vez y los resultados son mágicos!!!.

Aquí comparto contigo algunas cualidades que en esencia todos tenemos cuando éramos niños en nuestros corazones, para que vuelvas a reconectarte con ellas y sientas la magia que aparece en tu vida:

  • Cuando cometas un error, sonríe y aprende la lección positiva del mismo y sigue adelante. Te acuerdas cuando cometíamos errores siendo niños que simplemente lo que respondíamos era: Empezamos de nuevo”.

No teníamos miedo a cometer errores ni a fallar, por ejemplo cuando dábamos los primeros pasos de bebés y nos caíamos o cuando queríamos montar en bicicleta y mientras aprendíamos a hacerlo nos caíamos una y otra vez al suelo pero al mismo tiempo nos levantábamos más pronto para volver a empezar de nuevo hasta que al final lo lográbamos.

Admitiendo estos errores con naturalidad te sentirás mucho mejor y con más ganas de empezar de nuevo porque verdaderamente eres humano y es muy normal cometer errores.

  •  Cuando te digas a ti mismo “No puedo” frente a un obstáculo o desafío, descubre tus fortalezas y habilidades más escondidas  para enfrentarlo y superarlo con éxito”. Te acuerdas que cuando jugamos a algún deporte o queríamos hacer o probar algo nuevo siendo niños siempre había algún amigo o amiga que nos preguntaba: ¿A qué no eres capaz de hacerlo? y respondíamos: Por supuesto que SI”.

Y lo hacíamos creyendo firmemente en nosotros mismos, a veces lo lográbamos y a veces no pero siempre convencidos y confiados en nosotros mismos y seguíamos adelante sin mirar atrás.

Creer firmemente en ti mismo que sí puedes hacerlo te dará la confianza de lograr todo aquello que te propongas lograr, bien sea de una forma o de otra seguirás adelante y tendrás la esperanza y la ilusión de que vendrán días mejores.

  • Cuando te sientas estresado y preocupado por todo o casi todo, encuentra tu felicidad en cosas simples. Te acuerdas cuando jugamos a algo y sentíamos que algo se estaba complicando demasiado o algún amigo o amiga no lo estaba haciendo del todo bien y le respondíamos simplemente: ¡No vale!. ¡Eso es trampa!.

Y luego volvíamos a jugar de nuevo y disfrutar haciendo cosas distintas y simples pero que para nosotros era todo, nos hacía sentirnos tan felices y tan bien como por ejemplo hacer castillos en la arena o con los cartones hacer dibujos y cosas divertidas. Nos podíamos llevar horas y horas pareciese que el tiempo y todo lo que estaba a nuestro alrededor no existiese en esos instantes.

Lo mismo puedes hacer ahora recordar qué cosas te gustaban hacer y volverlas hacer de nuevo como por ejemplo podría ser pasear observando la naturaleza, montar en bicicleta, comer un helado, etc. Te sentirás de maravilla!!!.

Entonces  NO lo pensemos más y volvamos a pensar, a sentir, a descubrir, a explorar, a curiosear, a divertirnos, a aprender con entusiasmo y a experimentar la vida como cuando éramos niños jugando a ganar, a ser campeones y a ser libres. Yo ya estoy en ello pasito a pasito y ¿tú lo harás?…

Ahora sólo te falta ponerlas en acción pasito a pasito…como cuando éramos bebés… y luego me cuentas cómo te ha ido todo. Ya verás qué divertido!.

Como dijo Paulo Coelho:

“Debemos escuchar al niño que fuimos un día y que existe dentro de nosotros. Ese niño entiende de instantes mágicos”.

Un abrazo,

Noelia Durán

www.NoeliaDuran.com

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Te agradezco mucho tus comentarios.

Acerca de Noelia Durán

Mi Objetivo: Ayudarte, apoyarte y compartir contigo el enfoque válido que te ayude a destruir de una vez por todas la postergación.

Comentarios

  1. EXCELENTE !!!
    Gracias Noelia por tu bello corazón…

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